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SOCIEDAD
Instituto ¨Silestone
La pasión por la gastronomía transforma el interiorismo de las cocinas domésticas

En los últimos años hemos asistido a un auténtico boom de la gastronomía a nivel mundial. Esto no solo se traduce en un mayor interés sobre el arte culinario y el buen comer, sino que este auge ha transformado aspectos tan cotidianos como el modo de ver y entender el interiorismo y la decoración de las cocinas domésticas, las cuales se parecen cada vez más a las salas profesionales.

Existen cuatro pilares esenciales sobre los que se sustentan estos cambios. 

En primer lugar, la distribución varía, integrando la cocina en el salón-comedor, agilizando las tareas y aprovechando más y mejor el espacio. La incursión de una isla central se hace casi obligada, para separar la zona de estar de la de trabajo, potenciar circulaciones lógicas y fluidas, fomentar la interacción entre varios chefs y sus invitados, tener más espacio de almacenaje y la posibilidad de añadir una barra o mesa en el mismo módulo.

El segundo hecho constatable es la trepidante evolución que han sufrido los electrodomésticos. Ahora ya podemos disfrutar en casa de sistemas dominó, que combinan diferentes métodos de cocción como el vapor, la plancha japonesa o la inducción en una secuencia de aparatos práctica y decorativa. Campanas extractoras de superficie, hornos y microondas en columna o pequeñas vinotecas que hacen posible el uso y disfrute de una bodega en casa en el mínimo espacio son otras evidentes influencias llegadas del sector profesional, adaptadas al hogar actual.

El tercer punto clave lo acaparan las encimeras, con innovadores materiales de última generación –como las superficies ultracompactas sinterizadas- que crean planos de trabajo resistentes, seguros e higiénicos para que el chef trabaje a sus anchas. Además, su extensa gama de acabados hace que se adapten a cualquier estética.

Por último, todo ello ha hecho mella en el estilo de la estancia, que se vuelve más amplia, vivida y funcional que nunca. Paredes de ladrillo visto, sillas y taburetes vintage, lámparas de gran formato, utensilios que se exhiben en orden pero sin pudor, tonos neutros y elegantes ayudan a crear una atmósfera de aire industrial de lo más idónea. 

 

 
 
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